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Pouring: 1 técnica del vertido que revoluciona la pintura contemporánea
El pouring, término en inglés que significa “vertido” o “verter”, se ha convertido en una técnica artística muy popular en los últimos años. Esta técnica consiste en verter pintura líquida sobre un soporte para crear obras de arte fluidas, llenas de movimiento, color y texturas orgánicas. A diferencia de la pintura tradicional, donde el artista utiliza pinceles o espátulas para controlar cada trazo, el pouring se basa en la gravedad, la fluidez y las propiedades físicas de los materiales para generar resultados únicos y a menudo imprevisibles.
Este método artístico ofrece una experiencia sensorial y creativa diferente, que combina el control con el azar, dando lugar a composiciones abstractas, modernas y llamativas. En este artículo profundizaremos en qué consiste el pouring, sus técnicas más comunes, los materiales necesarios, cómo prepararse para realizar un buen vertido, consejos prácticos, errores frecuentes, y sus aplicaciones tanto en el arte como en otros ámbitos.

Qué es el pouring y cómo funciona
El pouring es básicamente el acto de verter pintura líquida directamente sobre un soporte, generalmente un lienzo, pero también se puede aplicar en otras superficies como madera, papel o incluso objetos tridimensionales. Esta técnica ha ganado gran popularidad gracias a la sencillez aparente para iniciarse, así como a la estética visual impactante que genera.
La clave del pouring reside en la manipulación de la viscosidad de la pintura, la composición de los colores y el ángulo o movimiento que se le imprime al soporte para que la pintura fluya, se mezcle o se separe creando efectos que recuerdan a patrones naturales como mármoles, galaxias, o células biológicas.
El flujo de la pintura está determinado por la gravedad y la tensión superficial, así como por factores como la densidad y el contenido de aditivos en la mezcla. La interacción entre estos elementos da lugar a composiciones en las que el color se dispersa, mezcla y genera texturas únicas que no se pueden reproducir con técnicas tradicionales.
En esencia, el pouring combina elementos científicos de la física de fluidos con la creatividad artística, haciendo que cada obra sea una combinación entre la intención y la sorpresa.
Origen e historia del pouring
Aunque verter pigmentos no es un concepto nuevo (los pintores han experimentado con acuarelas, esmaltes y técnicas de goteo desde hace siglos), el pouring moderno como técnica artística tiene raíces en el expresionismo abstracto de mediados del siglo XX.
Artistas como Jackson Pollock popularizaron el dripping o goteo, donde la pintura se lanzaba o dejaba caer sobre el lienzo, enfatizando el gesto y la espontaneidad. Por otro lado, Helen Frankenthaler introdujo métodos de pintura diluida sobre lienzos no preparados, que generaban manchas fluidas y traslúcidas, similares a lo que hoy reconocemos como pouring.
Con el tiempo, el pouring evolucionó para incluir la mezcla deliberada de pinturas acrílicas fluidas con medios específicos que permitían controlar la viscosidad y favorecer la creación de células o patrones visuales. Esta técnica comenzó a difundirse ampliamente en talleres y plataformas digitales, convirtiéndose en una forma accesible y gratificante para artistas amateurs y profesionales.
Actualmente, el pouring no solo es una técnica pictórica sino un movimiento artístico en sí mismo, que ha influido en la decoración, el diseño y el arte contemporáneo.
Tipos y variantes de pouring
Existen diferentes formas de practicar el pouring, dependiendo de la técnica, la mezcla y la forma en que se vierte la pintura. Algunas de las variantes más comunes son:
Pouring acrílico fluido
Esta es la modalidad más extendida. Consiste en usar pinturas acrílicas especialmente formuladas para ser fluidas, o diluir pinturas acrílicas tradicionales con medios vertedores. El objetivo es lograr una consistencia similar a un jarabe ligero que permita un flujo constante y homogéneo.
El acrílico es ideal para esta técnica porque seca rápido, es resistente y ofrece colores vibrantes. Además, es compatible con una amplia variedad de medios y aditivos que modifican su comportamiento durante el vertido.
Dirty pour o vertido sucio
El Dirty pour es una técnica donde todos los colores se mezclan en un solo recipiente sin combinarse completamente, y luego esa mezcla se vierte sobre el lienzo. Este método genera mezclas de color orgánicas y fluidas, con patrones impredecibles y una fusión dinámica entre tonos.
Es una forma muy popular para principiantes, ya que permite experimentar con la mezcla de colores y descubrir efectos sorprendentes sin necesidad de controlar cada paso con precisión.
Clean pour o vertido limpio
El Clean pour, en cambio, implica verter los colores uno por uno, sin mezclarlos en un recipiente común. Se pueden crear capas o líneas de colores bien definidos, lo que da más control sobre la composición y permite jugar con contrastes y formas más nítidas.
Esta técnica es preferida por quienes buscan un resultado más estructurado, pero igualmente fluido y orgánico.
Flip cup o vertido de vaso invertido
En esta técnica, se colocan los colores en un vaso y luego el vaso se voltea invertido sobre el lienzo. Cuando se levanta el vaso, la pintura cae y se esparce sobre la superficie generando patrones circulares y mezcla entre capas.
Es una forma muy visual y divertida de trabajar el pouring, con resultados muy impactantes y de alta textura.
Swipe o barrido
El swipe consiste en verter la pintura y luego deslizar una tarjeta, espátula o papel sobre la superficie húmeda para arrastrar los colores y crear células y degradados. Esta técnica se puede combinar con el Dirty o Clean pour para aportar variedad y dinamismo a la obra.
Materiales necesarios para hacer pouring

Para realizar pouring correctamente es fundamental contar con los materiales adecuados, ya que la calidad y composición de las pinturas y medios influirán directamente en el resultado final.
Pinturas
Lo más común es utilizar pinturas acrílicas fluidas. Estas pinturas tienen una consistencia líquida que permite un vertido suave y controlado. Si no se tienen pinturas fluidas, se pueden diluir pinturas acrílicas tradicionales con medios específicos para pouring.
Los colores pigmentados de alta calidad garantizan mayor intensidad y durabilidad. También existen pigmentos metálicos o perlados que pueden aportar efectos brillantes o reflectantes.
Medios y aditivos
El medio de vertido es un líquido transparente que se mezcla con la pintura para modificar su viscosidad sin alterar el color o la adherencia. Es fundamental para que la pintura fluya correctamente sin perder intensidad.
El aceite o silicona líquida es un aditivo que se usa para crear células o patrones redondeados dentro de la pintura, generando efectos visuales muy atractivos.
En ocasiones, se utilizan retardantes para prolongar el tiempo de secado y permitir mayor manipulación del flujo.
Soporte o lienzo
El soporte más habitual es el lienzo, pero también pueden usarse tableros de madera, placas rígidas o superficies especiales. Es importante preparar el soporte con una capa base (gesso) para asegurar la adherencia y evitar que la pintura se filtre o deforme.
Utensilios
Vasos o gobelets para mezclar colores
Varillas o palitos para remover
Guantes para proteger las manos
Lonas o plásticos para proteger el área de trabajo
Espátulas, tarjetas o papel para realizar swipe
Soplete o pistola de calor para generar células y eliminar burbujas
Preparación para un pouring exitoso
Antes de comenzar a verter pintura es importante preparar correctamente todo el entorno y las mezclas.
Preparar el espacio
El pouring puede ser una técnica bastante desordenada, por lo que se recomienda trabajar en un área ventilada y cubrir las superficies con plásticos o lonas para evitar manchas permanentes.
Colocar el lienzo sobre pequeñas bases (como tapas o bloques) permite que el exceso de pintura fluya hacia abajo sin pegarse y facilita el secado uniforme.
Preparar las mezclas
Cada color debe mezclarse con el medio de vertido hasta alcanzar la consistencia adecuada: similar a un jarabe espeso pero fluido. Añadir pequeñas cantidades de agua destilada puede ayudar a lograr esta textura.
Si se desea crear células, se agregan unas gotas de aceite o silicona líquida a cada mezcla. Es importante remover suavemente para no introducir burbujas de aire.
Cómo hacer pouring paso a paso

Mezcla los colores: Prepara varias mezclas en vasos diferentes con la pintura y el medio de vertido, ajustando la consistencia.
Elige la técnica de vertido: Puedes hacer un Dirty pour, un Clean pour, Flip cup, Swipe u otra variante.
Vierte la pintura sobre el lienzo: Hazlo con movimientos suaves y controlados, desde una altura media para evitar salpicaduras.
Inclina el lienzo: Para ayudar a la pintura a fluir y cubrir la superficie, inclina suavemente el lienzo en diferentes direcciones.
Genera efectos: Usa espátulas, soplete o paletas para potenciar las células o crear texturas particulares.
Deja secar: El secado puede tomar de 24 a 72 horas dependiendo del grosor y condiciones ambientales. Es importante no mover ni tocar la obra mientras seca.
Consejos y trucos para mejorar en pouring
Paciencia y práctica: Cada vertido es diferente y aprender a controlar la mezcla y el flujo lleva tiempo.
Controla la viscosidad: La clave está en que la pintura no esté ni muy líquida ni muy espesa. La práctica te ayudará a encontrar el punto óptimo.
Usa colores contrastantes: Para obtener mejores células y efectos visuales, combina tonos claros y oscuros.
Incluye silicona con moderación: Un exceso puede provocar que la pintura se separe demasiado o se formen burbujas indeseadas.
Evita corrientes de aire: Pueden alterar el flujo y secado. Trabaja en un lugar tranquilo y protegido.
Protege la obra terminada: Una vez seca, aplica un barniz transparente para proteger el color y la superficie.
Limpia y reutiliza: Los vasos y utensilios pueden usarse varias veces, solo cuida de remover bien restos secos.
Errores comunes y cómo evitarlos
Pintura demasiado líquida o espesa: Si es muy líquida, puede perder color y no formar células; si es muy espesa, no fluye bien.
No preparar bien el soporte: La pintura puede no adherirse o secar con grietas si el lienzo no está adecuadamente imprimado.
Exceso de silicona: Puede generar burbujas grandes o que la pintura se despegue.
No proteger el área de trabajo: El exceso de pintura puede gotear y manchar superficies.
Mover la obra durante el secado: Provoca deformaciones y pérdida de textura.
No mezclar bien las pinturas y medios: Puede generar grumos o inconsistencia en el flujo.
Aplicaciones del pouring en el arte y más allá
Aunque la técnica pouring se utiliza principalmente para crear obras de arte abstracto, sus aplicaciones son muy variadas.
Arte decorativo
Muchos artistas usan pouring para crear piezas decorativas que se venden como cuadros para interiores, muebles o incluso superficies como mesas, encimeras y objetos cotidianos. La técnica aporta un toque moderno y dinámico a la decoración.
Diseño gráfico y textil
Los patrones fluidos del pouring han inspirado diseños para telas, papelería, empaques y productos visuales que buscan una estética orgánica y colorida.
Terapia artística
El pouring también se utiliza en talleres de arteterapia, pues su naturaleza libre y fluida permite liberar estrés y fomentar la expresión creativa sin presión ni resultados definidos.
Creación de joyería y objetos
Algunas personas han llevado la técnica al ámbito de la joyería, usando resinas con pinturas fluidas para crear colgantes o accesorios con patrones únicos.
Cuidado y conservación de obras en pouring
Dado que la técnica involucra capas de pintura líquida que al secar pueden ser sensibles, es importante cuidar las obras para que mantengan su brillo y textura.
Evitar exposición directa al sol: La luz intensa puede desvanecer los colores con el tiempo.
Aplicar barniz protector: Un barniz acrílico transparente protege la pintura del polvo, la humedad y los rayos UV.
Mantener en ambientes secos y sin humedad extrema: La humedad puede afectar la adherencia y provocar moho.
Manipular con cuidado: Evitar golpes o raspaduras que puedan dañar la superficie.
El pouring como expresión artística y cultural
Más allá de la técnica, el pouring representa una filosofía creativa que se basa en el equilibrio entre control y azar, entre intención y sorpresa. Permite al artista dejar que la materia misma tome parte en el proceso, generando obras que reflejan movimiento, energía y naturaleza.
Este estilo ha trascendido fronteras y generaciones, integrando a artistas profesionales, aficionados y comunidades que ven en el pouring una forma accesible y profunda de conectar con su creatividad.
El pouring es una técnica artística fascinante que combina ciencia y arte, control y espontaneidad. Su facilidad para iniciarse y la belleza de los resultados lo han popularizado en todo el mundo, convirtiéndolo en una tendencia duradera dentro del arte contemporáneo.
Desde los materiales hasta las diferentes variantes y consejos para lograr buenos resultados, el pouring ofrece una experiencia creativa y enriquecedora para cualquier persona interesada en explorar nuevas formas de expresión artística. Con práctica, paciencia y pasión, el vertido puede convertirse en una forma única de crear arte lleno de vida, color y movimiento.
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